La palabra griega para describir esta obsesión por la victoria, y únicamente a la victoria, es agon. A veces traducida como “disputa”, abarcaba mucho más: el agon impregnaba cualquier competición, fuera deportiva, literaria o militar. La formulación más conocida del agon es la frase con la que las madres espartanas despedían a los hombres cuando iban a la guerra: “vuelve con el escudo o sobre el escudo”, es decir, vencedor o muerto.
Lógicamente, era tanta la presión sufrida para llevar a la práctica este ideal que, con el tiempo, agon terminó significando justo lo puesto a lo que se esperaba de un triunfador, es decir, ansiedad, crisis, dolor…, de ahí nuestra palabra “agonía”.

 

La historia del mundo sin los trozos aburridos, Fernando Garcés Blázquez.

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