“Yo creo que tienes un cuadro de ansiendad tensional: tu cuerpo está en tensión y lo extrapolas a lo que realmente te debe relajar, por ejemplo, tocar la guitarra. La guitarra no está para pelearse con ella, en el momento que te pelees con ella es el punto en el que te tienes que analizar, intentar ver y localizar dónde está el problema, y tratar de arreglarlo. Y eso lo tienes que aplicar no sólo a la guitarra, sino a la vida en general. El trabajo, las p*tas prisas de las narices y el mundo que nos toca vivir tienen la culpa de todo esto. A veces es bueno reconocer que no hay tanta prisa, que lo importante es el camino y no el fin, y que cualquier persona, con sus virtudes y limitaciones, es capaz de hacer enoooormes cosas. No hay pociones mágicas ni seres sobrehumanos, aunque muchos quieran aparentarlo, todos tienen -tenemos- nuestros monstruos o trapos sucios.

El tema es que la tensión acumulada puede desembocar en un círculo vicioso del que no es fácil salir, y te vuelvo a decir, a cualquiera le puede pasar, de hecho a muchos les pasa y a muchos les seguirá pasando. Todo eso que vemos en el día a día (gente en el coche cagándose en los muertos de alguien, traiciones en el trabajo, etc.) son formas que genera el organismo de descargar la tensión. Es la vía fácil y por supuesto cobarde de liberar estrés, el camino cómodo de la gente superficial e intrascendente. Y claro, otros se lo chupan, lo absorben, y con ellos vienen los problemas. Son las llamadas “buenas personas”, en mi opinión, carentes de esa psicopatía social que va in crescendo según se asciende en la escala social y que llega a su máxima expresión en políticos, banqueros y demás.

(…)

Piénsalo fríamente: ¿realmente hacen falta esas prisas? ¿Son realmente reales -valga la redundancia- las “amenazas” de la vida en general? Un poco de ansiedad es bueno para el día a día, es nuestro mecanismo de defensa, pero nunca, nunca debe condicionar tu vida.

Strato

Anuncios