Y rebusco en la memoria el rincón donde perdí la razón, y la encuentro donde se me perdió cuando dijiste que no.

Sin ser, me vuelvo duro como una roca, si no puedo acercarme ni oír los versos que me dicta esa boca. Y ahora que ya no hay nada, ni dar la parte de dar que a mí me toca, por eso no he dejado de andar.

Buscando mi destino, viviendo en diferido sin ser, ni oír, ni dar. Y a cobro revertido quisiera hablar contigo, y así sintonizar.

 

 

De “La Ley Innata”.

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