No me fio, todo es mentira,
¿por qué fiarse del reloj si cada vez
que lo miras señala una cosa distinta?

En carceles anímicas vivimos los hombres,
conócete a tí mismo,es decir, palpa tus barrotes.

No funcionéis como un aeropuerto, ¡qué va!,
que tu vida no dependa de si alguien llega o se va.

Todavía duelen los romances que ya son historia,
ningún amor muere, solo cambia de lugar en la memoria.

 

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