Y es que te quiero,
lo tuyo es diferente, y completamente sincero, vivo
enamorado de ti de hace tanto tiempo
que ya ni siquiera recuerdo cuando conocí tu templo.

Y es que te pienso y te quiero y te vivo y me muero…
Y sobrevivo a duras penas bajo el suelo.
No sé vivir sin ti, perdóname, preciosa,
pero tú hiciste de mi un dulce poeta de baldosa.
Y hoy mendigo en busca de un poquito de tu cielo,
y si no lo encuentro muero a bajo cero, bajo el hielo.
Pierdo la piel o la sangre para darte
de mi miel o, de mi hiel, y ya no sé cómo expresarte.

Y dedicada mi vida a darte mi gloria:
por los siglos de los siglos, morir contando mi historia.
Cariño, y aunque te asombre
si en toda la canción no pude pronunciar tu nombre…
Mira, mira, tú eres la única
que nunca me abandona, mi amor, tu eres la música.

 

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