– Mm buenos días… 
– ¿Cómo? Oye, no me des los buenos días ¿ok? No, dame tus mejores noches ¿vale? 
– ¿Pero… qué me estás contando? 
– Lo que oyes. 

Con sinceridad: en las discusiones, razón no sé quién tendrá, pero al corazón no tendría que importarle quién se fue, sino quién vendrá.

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